martes, 24 de junio de 2008

Dificultades

Está casi terminado mi ensayo. Pero no puedo entender como me cuesta tanto ponerle un título al trabajo. Quiero que sea un título abarcativo, que encierre el contenido de todo el ensayo desarrollado.
Por otro lado, la introducción , no es de mi agrado. La introducción no introduce, aunque suene bastante ridículo, no me llama a interesarme sobre el contenido. Espero que hoy en el taller le encuentre una salida urgente al problema.
El tema es que si no me gusta como queda finalizado, para mí no tiene fin. Le estoy poniendo mucha dedicación y no quiero que porque el viernes se entrega lo tenga que dejar así como está. Espero que se note en el resultado.

jueves, 19 de junio de 2008

Planificación

Decidí escribir en mi ensayo sobre "El Narrador" de Benjamin. Creo que es un texto que me dejó pensando especialmente en temas que estoy viendo a lo largo de la carrera.

Para empezar a escribir me hice un apunte de los textos que resonaban en mi memoria y que tenían relación con lo que plantea Benjamin.


  • Traspaso de lo tradicional a lo moderno.

  • Surgimiento de la imprenta.

  • Diferencia entre comunicación e información.

  • La sociedad de masas y la industria cultural.

  • La obra de arte y el surgimiento de la reproductibilidad técnica.

  • ¿La gente está más comunicada hoy en día? ¿O al contrario?

  • La alfabetización de las sociedades.

  • Los cambios, tanto narrativos como en otras artes.

A esto pienso que se refería Celia cuando escribía sobre los hilos a ovillar.

Bueno manos a la obra...

jueves, 12 de junio de 2008

Reflexión sobre el género narración.

Qué difícil que me resulta hacer un cuento o narración. Primero por la no costumbre y después por no tener esa capacidad que tienen los autores de narración, de escribir pensando en una historia explícita y una segunda historia, a la cual hacía referencia Piglia. Esa historia no contada explícitamente, es difícil de entremezclar en la narración.
No sólo se trata de poder escribir el género, leerlo también es muy importante, porque necesita de la imaginación del lector para sobrevivir. Como vimos en los cuentos de Carver, por ejemplo, en “¿Por qué no bailais?”, se necesita de la atención expectante del leedor para poder lograr un cierre de la historia, sino es algo superfluo y sin sentido, una narración que pasó a la luz de nuestros ojos y nada dejó.
Esto seguramente se deba a lo que dicía Benjamin sobre el narrador, que se ha perdido ese arte tan preciado e importante en la vida de uno. Puede ser que como seres sociales nos encontremos totalmente contaminados por la inmediatez de la información, y la imposibilidad del funcionamiento de la imaginación. No creo que sea algo tan generalizable como hace referencia este autor, hay mucha gente que se dedica a narrar historias y lo hace de manera muy significativa. Pero lo que sí es cierto, y que me hace estar de acuerdo, con un autor tan crítico como Benjamin, es que las nuevas generaciones, están cada vez más apartadas del saber leer y escribir de manera sintética, analítica y crítica. Estas nuevas generaciones, a las cuáles también pertenezco, se encuentran más enajenadas de estas sabidurías, de las historias que pasaban de generación en generación, haciendo reflexionar a uno sobre el mundo, tanto interior como exterior de las cosas. Hoy en día la gente vive descreída de lo que sucede a su alrededor, producto de la cultura de masas.
Pero bueno, de esto y mucho más seguramente hablaré en mi ensayo, por eso no sigo con las críticas.

El narrador. Walter Benjamin.

Considera que el hombre transmite su experiencia a través de la narración, cuyo mejor lugar de escucha, está ubicado en la figura del trabajo artesanal. Refiriéndose al hecho de la transmisión oral de experiencias vividas por los viajeros, en distancia con los hechos y en distancia geográfica también. El poder transportar al oyente hacia ese lugar que nos ha marcado de por vida.
Hoy en día todos esos relatos se han perdido, ya no hay una trasmisión oral de experiencias, ya no hay más sabios que guíen nuestras conciencias para atravesar el mundo que nos rodea. Su conclusión es que los grandes relatos se han roto.
Pensar en las posibles narraciones de hoy en día, es pensar en el atravesamiento de la experiencia misma, narrar nuestros propios sueños. Hoy en día no hay lugar común para esos grandes relatos. Estamos rodeados de muchas perspectivas diferentes y tantos puntos de vista que se hace imposible la forma de narración tradicional.
Benjamin dice: “Es como si una capacidad, que nos parecía inextinguible, la más segura entre las seguras, de pronto nos fuera sustraída. A saber, la capacidad de intercambiar experiencias.”
Utiliza como ejemplo la narración a Leskov, que a través de su recorrido por Rusia narra sobre sus experiencias.
Es como si a través de la posibilidad de la imprenta, y de esta nueva sociedad más secularizada se hubiera perdido el arte de narrar. Surgiendo el nuevo género de la novela, el individuo separado del resto, al contrario del narrador, que cuenta su experiencia a quienes lo rodean, y de ésta manera sus oyentes, a partir de una atención constante, transmiten esos conocimientos a otros.
¿Será cierto que se perdió el arte de narrar? ¿O cambiaron las sociedades y por ende las formas?, ¿Ahora, más que antes la gente no se comunica mejor y está más enterada de las cosas que suceden a su alrededor?

Texto narrativo a partir de consigna de imagen onírica.

El ruido es cada vez más insoportable. Le produce una sensación ambigua, entre miedo y alegría. Ana es una artista independiente, que tiene gusto por la pintura. Es bohemia, vive sola en un departamento monoambiente. Un hogar poco luminoso, con sólo una ventana que da a la calle, y por donde entra la luz de la luna. Hay ropa apilada a un costado de la cama. Un caballete con bastidor y sus materiales de pintura alrededor. Tiene un equipo de música antiguo que es su única compañía hace unos meses.
Ana vuelve a escuchar ese sonido, pero la empieza a perturbar. Minutos antes había encendido el equipo de música y había dejado llenándose la bañera para luego asearse. A medida que la pintura va tomando forma se le cruza una frase en la mente, que nadie entendería, pero iba a quedar gravada para la eternidad: “la fuerza domesticadora de lo pequeño”. La representación en su mente de ese pequeño amor que nunca iba a ser olvidado ni enterrado.
Deja de pintar. Se detiene a descifrar si el sonido proviene de donde cree. Va hacia el equipo de música, aún con el pincel en la mano y baja el volumen. Se pone más nerviosa. Sube el volumen más que antes. Vuelve al cuadro exaltada. Da pinceladas más bruscas y se le cae el pincel al piso. El sonido se vuelve insoportable. Sube el volumen al máximo y se va al baño.
Cierra la canilla de la bañera. Está llena. Vestida se sumerge bajo el agua boca arriba. Lanza un grito ahogado de desesperación. Los ruidos no cesan. Sale de la tina, mareada, y vuelve al Living.
Se cae entrando a esa habitación. Ve el pincel a su costado. Lo mira para tomarlo de un manotazo. Se levanta. Enloquecida va hacia el cuadro y comienza a perforarlo. Bajo la impotencia de no poder callar ese tortuoso sonido de su cabeza, tira el cuadro violentamente al piso. Angustiada se arrodilla y rompe en llanto. Cuando recuerda y mira hacia el montón de ropa donde había ocultado el arma. Deja de llorar y se arrastra a buscarla. La toma. Temblando pero decidida, lleva el arma a su sien. Cierra los ojos y sin dudarlo, dispara. La música se corta. La sangre se escurre entre las maderas del piso y salpica el cuadro de un ángel próximo a volar que yace tirado en el piso.

miércoles, 11 de junio de 2008

Tarjeta de escritorio

"Ningún hierro puede penetrar el corazón con tanta fuerza como un punto colocado en el sitio preciso"
Escrito en el cuento de Isaac Babel "Guy de Maupassant" en relación a la escritura literaria.

Estudio preliminar. Jaime Rest (síntesis).

El cuento tradicional era reconocido por la escritura de anécdotas, ya en la modernidad son historias de invención propia de los autores. Es un “arte personal” cuyo autor se lleva el entero mérito. Debido a una nueva generación individualista.
“Una de las principales observaciones que pudieron extraerse de la índole tradicional que poseyó el cuento hasta el renacimiento fue su naturaleza fáctica”. Este tipo de narración considera dos variedades: lo maravilloso y lo realista. El primero presenta situaciones sobrenaturales (milagros, santificaciones). El segundo se refiere a situaciones de la vida cotidiana.
Pero este cambio del cuento tradicional al moderno se da también por un motivo que es social, el surgimiento de la burguesía y una avanzada secularización. De esta manera, las narraciones, como los cuentos, adquirieron modos nuevos de realización. Se reemplazó la “cualidad fáctica del cuento tradicional” y surgió lo que el autor denomina actitud lírica. Hay un proceso de intervención de lo psicológico, la ambigüedad y la fragmentación.
La preocupación de los autores por un seguimiento de sucesos, en el cuento moderno penetra en la experiencia de la vida misma formando parte de lo social. Generando “dimensiones ilimitadas”