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miércoles, 28 de mayo de 2008

Rodolfo Walsh: hombre, periodista y militante.






Pense que había subido mi crónica sobre la muestra de Walsh. Pero no, aquí está.



Desde la planta alta del ágora se puede contemplar una vista panorámica de los paneles que miden aproximadamente 2 metros de altura. En ellos están impregnadas fotos y frases de Walsh y de quiénes escribieron sobre él. Esa obsesión por la verdad que está tan presente en Rodolfo y que recorre toda su vida, se ve reflejada en la muestra. Él combatió a la dictadura militar hasta el último momento de su vida.
Los militares de 1976 fueron los más violentos, homogéneos y herméticos de todos los tiempos. Silenciar a la prensa se convirtió en un objetivo expreso, y todos los espacios se cerraron para la divulgación de la realidad. Pero a él no le importó; no le interesaba asumir responsabilidades en cuanto a su trabajo en la prensa clandestina, era el más capacitado, sabía descifrar claves militares y era un maestro para generarlos. Logró romper el bloqueo a la información. Así murió, el 25 de marzo de 1977, después de entregar las copias de la tan famosa carta a la junta; cayó en una emboscada del pelotón de la ESMA y, como con toda la lucha de su vida, se resistió y lo fusilaron en plena calle.
Aproximadamente 67 paneles son los distribuidos por el ágora de la Universidad de Quilmes, con un profundo impacto fotográfico y emotivo. Está a cargo de la Universidad Nacional de Periodismo y Comunicación de La Plata; así lo indican dos especies de banderines colgados de la entrada a la muestra: “La sublevación de la palabra”. Se inauguró el cinco de Mayo, con un poco más de barullos que de costumbre, Protagonizada por el Director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Quilmes, Mario Lozano, quien estuvo reemplazando al Rector de la Universidad, que no pudo estar presente, porque tenía obligaciones más importantes que atender y, por último, el Vicedecano de la Universidad de Periodismo y Comunicación de La Plata. La inauguración estuvo presenciada por poca gente, y algunos hasta no entendían los fragmentos de “Operación Masacre” que eran leídos por una locutora, la cual escuché trabaja en el noticiero de C5N (con una hermosa voz, por cierto) que sonaban a la par de un violín tocado en vivo.
“Interpeló a la sociedad civil como aún hoy no se ha interpelado”, comunicaba Alfredo por el micrófono refiriéndose a la participación de Rodolfo en la dictadura, su acción y actos de resistencia, práctica profesional comprometida… en definitiva, su militancia.
La muestra, una especie de laberinto, recorre los aspectos que caracterizan la vida de este héroe (escritor, periodista, político y hombre) como fue llamado en la presentación de la muestra por Mario. Héroe lamentablemente en un país en el que muchos solemos encontrar más defectos que virtudes.
Por último, el vicedecano haciendo hincapié en su función de periodista, afirmó que “su figura nos obliga a elegir cuál es nuestra verdadera función como estudiantes de periodismo y comunicación”, llegando a la conclusión de que nuestra función como profesionales es la de cambiar el mundo, pero recordando que Walsh estuvo inserto en otro momento histórico y político.
Como cierre escuchamos el fragmento: “La Matanza”, que en algunos momentos hasta ponía la piel de gallina, o como mejor lo expresó el invitado platense, producía ganas de apurar el texto y avanzar en las secuencias, sintiendo que apurándolo el final de “Operación Masacre” terminaría diferente.
“Tristes por el color”, así me las definió Rodrigo, un amigo, las imágenes en blanco, negro y sepia. Con un aspecto muy humano, de un gran luchador por la verdad y la justicia.
Me llamó la atención que mucha gente no conociera nada de su obra, pero sí mucho de su valerosa vida. Mientras recorría los recovecos del juego de ajedrez de Walsh, o las peceritas que mantenían en su interior los lentes, cámaras y revistas de aquella época, gente conocida y no tanto se interesaba en parar y mirar la muestra, algunos sin haber leído nada, otros sólo habiendo leído la carta a la junta militar, pero muchos reconociendo y valorando la vida del escritor. ¿Qué haría que pararan a observar? Aparte de que era algo contundentemente grande e inevitable de ver, Rodolfo Walsh, el hombre, el militante, el escritor y periodista merece una introspección profunda acerca de qué es lo que queremos ser, y qué pretendemos de nuestro país para las generaciones futuras.

sábado, 24 de mayo de 2008

El Garrahan: un mundo aparte.

El Hospital de pediatría Juan P. Garrahan ocupa una superficie importante en el barrio de Parque Patricios cerca de la Plaza Constitución, es de acceso gratuito y atiende a chicos de entre 0 a 21 años de edad con enfermedades de alta complejidad.
Es temprano. Frente al hospital hay un parque que es utilizado, aparentemente, como canchita de fútbol, pero los chicos deben estar durmiendo. Parece que tanto descampado hace que amanezca mas tarde y las nubes permanezcan pegadas al piso por más tiempo, impidiendo la visibilidad y el reflejo del sol. Casi como un pueblo fantasma.
Hace rato que hay humo en Buenos Aires pero en los alrededores del hospital se intensificara la situación. Más adelante se puede vislumbrar el inmenso edificio que cubre una manzana entera. Sobre la calle Pichincha, una enorme reja verde divide el hospital de la calle. Entro con Mariana, una compañera de la universidad que me ayudó a hacer el contacto con la escuela hospitalaria Nº 2 ubicada dentro del recinto. Mariana fue una paciente más, a ella le practicaron transplante de médula a la edad de 9 años.
Entro por primera vez, pero para ella también es una primera vez. Está emocionada porque es la primera vez en el año que no entra a buscar ningún estudio ni va a realizarse ningún control.
El hospital es gigante, y la cantidad de gente impresiona aún más. Es un pedacito de mundo incrustado en una enorme institución. Mucha gente, algunos duermen en el piso esperando quién sabe qué, otros retan a los chicos por estar llorando y gritando. Hay mucha gente sin dormir y no los diferencia ni la vestimenta ni la forma de actuar o caminar, son todos iguales, van todos a cuidar la salud de sus chicos (hijos, nietos, sobrinos) sin importar su clase social, o la provincia de la que provengan. El desarraigo, la enfermedad, desde la más simple a la más compleja se ve reflejada en todas las caras.
Impresionan las patologías de todo tipo que se encuentran en el pasillo, son tan chiquitos en su mayoría, usan barbijo para protegerse de todos los gérmenes que contaminan el aire.
Para hacer más fácil la ubicación el hospital se divide en rampas de colores, en la planta baja sobre las rampas color verde está hospital de día oncológico y detrás de esa puerta muchos niños, otros tan chiquitos que deben estar en brazos porque no saben ni caminar, algunos toman la leche por sonda y en su mayoría están todos peladitos por el tratamiento de la quimioterapia. Nadie está solo, todos acompañados por familiares, médicos o maestros de la escuelita.
Todo tipo de gente y de todo el país se encuentra en el Garrahan, están los mejores profesionales de la Argentina, dónde no importa lo que tengas o cómo te vistas, seguramente va a haber un espacio y un lugar para escucharte y ayudarte. Este tipo de cosas es lo que lo hacen a uno sentir orgullo de ser argentino.


Todos miran hacia el Garrahan

Liliana una maestra de artes plásticas de la escuela hospitalaria Nº 2 Juan P. Garrahan explica desde una de las sillas de colores de la sala de profesores, muy diferentes a las que me imaginaba, seguramente porque las de mi colegio en Quilmes no eran tan lindas, gastadas por los años. Posteriormente me enteré que esas coloridas sillas habían sido donadas hace menos de un año por la marca 3M. “A diferencia de otros hospitales el Garrahan es un hospital modelo, no le falta nada, todo el que quiera mostrarse viene aquí y dona lo que sea”. Además “aparte recibe la ayuda de la fundación Garrahan”. Esta fundación se presenta desde su página Web como una fundación cuya función es la de difundir sus proyectos, mucho más lo es informar ya que cada uno de sus pasos se sostiene en gestos solidarios.
Con el objetivo de recaudar fondos, la Fundación Garrahan establece contactos con personas, empresas, instituciones, convoca y organiza eventos sociales, culturales y deportivos. Con los aportes, compra insumos y equipamiento específico solicitado por servicios del Hospital. Esta actividad la lleva a cabo el área de Relaciones Institucionales, cuya función esencial es relacionar a la entidad con empresas, instituciones, ONGs, representantes de la cultura, del arte y del deporte y con organismos oficiales.
Es un espacio muy acogedor, como la escuelita. Por todos lados hay carteles y fotos de gente famosa, que por lo que se ve colabora mucho con el hospital. La gente está muy ocupada pero no tienen problemas en charlar con quién lo necesita. “Esperamos crecer cada día más con solidaridad se pueden lograr muchas cosas y la Argentina es un país muy solidario”, me comentan en la fundación “La escuela Nº 2 igualmente pertenece al estado, es una escuela municipal, y como tal recibe subsidios del propio estado”, producto de una breve visita por las instalaciones del segundo piso del hospital dónde se encuentra la cede central de la fundación.
No decía lo mismo Mariana, cuando estuvo internada faltaban muchas cosas. Ella me contó que cuando se inauguró el hospital se robaron colchones, frazadas, sábanas. Por otro lado, no tiene lugares especiales para los chicos que se tienen que sacar sangre y no pueden estar en contacto con mucha gente.

Pero no sólo se diferencia de otros hospitales por los materiales de trabajo que posee el hospital, sino también por sus profesionales. El Garrahan es considerado en muchos aspectos un ejemplo de la medicina. La agencia TELAM publicó hace poco menos de un mes que le daban el alta una chiquita de cuatro años tras haber recibido con éxito un trasplante cardíaco, realizado luego de ocho meses en los que fue asistida por un corazón artificial. Desde julio del año pasado vivió gracias a un corazón artificial que le permitió esperar hasta el 28 de marzo, día en que llegó un corazón donado. Los especialistas señalaban que "no hay demasiados antecedentes en el mundo de pacientes pediátricos que hayan sido sostenidos durante tanto tiempo con un corazón artificial, para luego ser trasplantados. Sofía es la segunda que lo logra". La primera nena es Dominique Lescano, de cinco años, que sufría una miocardiopatía restrictiva y que estuvo asistida durante más de ocho meses por un corazón artificial en el Garrahan, hasta que le fue trasplantado con éxito un corazón, en mayo de 2007. En ese sentido, Vogelfang dijo que "nos llena de orgullo y nos transforma en una de las pocas instituciones del mundo con un programa de desarrollo de asistencia con corazón artificial de niños tan pequeños y luego con resultado exitoso de trasplante". El jefe de trasplantes cardíacos del Garrahan definió al hecho como "histórico".En el caso de Sofía, el Garrahan contó con su propio corazón donado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Sofía se pudo ir a casa y volverá al hospital sólo para realizarse los controles periódicos. A este tipo de casos hace referencia Liliana cuando dice: “Nuestro país tiene cosas que la mayoría de los países vecinos no lo tienen. Esto te hace sentir más argentino”.
Estos casos y esta caracterización del hospital como “modelo” hacen inclinar la balanza a su favor y dejar al desamparo a otros hospitales. “En pediatría el Hospital Garrahan es lo mejor que tenemos” Dice Liliana totalmente emocionada. Pero poner tanto énfasis en un solo hospital deja al desamparo muchos otros, ¿No es posible crear otro “Garrahan”?.
“Es un hospital de alta complejidad, concurren chicos de todo el país con patologías muy complejas” dice Marta Gallardo, directora de la Escuela Hospitalaria Nº 2. Eso es lo que las llena de orgullo.
“Creo que el Garrahan es lo que es por la calidad de atención y la cantidad de especialistas que trabajan con enfermedades muy complejas” Me comenta Mariana en relación a lo que ella vivió, dándome a entender que al Garrahan lo que lo diferencia es que sus especialistas se meten con patologías que otros hospitales no lo hacen. Por mi parte y por lo que pude escuchar creo que además el hospital tiene su renombre por estar en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la provincia más transitada y poblada, desde siempre todos miran hacia Buenos Aires

La cuestión familiar.

Dentro del Garrahan hay todo tipo de clases sociales, las enfermedades no hacen diferencia de color ni religión. Cualquier chico puede ser afectado por alguna de estas patologías complejas. Nunca es el mejor momento para enfermarse, pero menos cuando no se está bien económicamente. Esto incluye el golpe psicológico del chico y de toda la familia, que debe empezar a luchar contra una enfermedad que puede llegar a ser de vida o muerte “Cuando uno esta enfermo, se produce una regresión psicológica que te hace necesitar más que nunca el estar rodeado de afectos” Dice la vicedirectora de la escuelita. Las maestras también manifiestan que al acercarse a sus camitas para trabajar se encuentran con el cuadro de que no sólo el chico está afectado, sino que toda su familia también. Pero más allá de todo esto, que es innegable, otra cuestión que fue planteada por cada una de las personas con las que hable es el traslado de toda la familia a otra ciudad, cuya distancia puede ser desde unos pocos kilómetros, hasta moverse desde otra provincia bien alejada a Buenos Aires.
“A veces no hay plata para nada” me manifestaban las madres de la Casa Garrahan, aunque el tratamiento del chico esté adjudicado gratuitamente por el estado, porque así lo dice la constitución, los padres deben estar obligatoriamente acompañándolos, deben hospedarse y vivir en Buenos Aires. “Uno se imagina y quisiera que el estado les proporcionara una casa o departamento para poder seguir de cerca a sus hijos, acompañarlos, darles contención” me comentaba Estela, una voluntaria de la Casa Garrahan. Un espacio privado, con una cama con sábanas limpias, calefacción, cocina. Pero en Argentina todavía estamos bastante lejos de eso. En cambio, está la Casa Garrahan, que no es poco, pero no es lo que uno obviamente quisiera. Esta casa queda a unos metros del hospital y les proporciona hospedaje a las madres que no tienen sustento económico. En su mayoría las habitaciones son compartidas, lo que dista mucho de la privacidad que cualquier ser humano se merece. Pero detrás de sus rejas y paredes de ladrillo está la contención de muchísimas voluntarias que contemplaron este tipo de situaciones. Mujeres que para diferenciarse del resto de las madres que están sufriendo por la situación de sus hijos, se visten con guardapolvos blancos y cuellos rosas, como si fueran maestras jardineras, que al igual que muchas de sus visitantes son madres, y que hasta en un punto sufrieron las mismas situaciones con las enfermedades de sus hijos. Casa que está trabajando desde 1997 no sólo con el hospital Garrahan sino que también con hospitales como el de Pediatría Pedro de Elizalde, y Ricardo Gutiérrez. El problema es que no siempre hay lugar en la casa Garrahan.
Si no, están los hoteles “truchos” de alrededores como los llama Liliana. Hoteles que vi desde que me bajé del tren en Constitución hasta las cuadras que caminé para llegar al hospital a las 8 de la mañana en la ida y después del mediodía en la vuelta. Me faltó tiempo y fuerzas para entrar en alguno, pero lo que sí puedo decir es que los recorrí por fuera, y no son de lo más atractivos. Son hoteles que están al paso, no tienen una gran propaganda por fuera sino que prefieren el disimulo. Si se intentaba pispiar hacia dentro sólo se veía el estacionamiento, un lugar muy oscuro y poco habitado. Los comúnmente llamados telos.
“Mi mamá para no tener que ir hasta mi casa en Quilmes se alquilaba una habitación para darse un baño, sino tardaba mucho con el viaje” Me comentaba Mariana desde su experiencia porque con respecto a algunas enfermedades los padres deben estar permanentemente al lado de su hijo, y claro la zona de alrededores del Garrahan es fea en ambiente, hay chicas y chicos que trabajan en las calles vendiendo sus cuerpos. Cosa que se ve a cualquier hora. Pero alquilar una habitación de estos establecimientos no es barato tampoco.
Las obras sociales disponen de hoteles que no son feos, pero tampoco son gran cosa, en su mayoría es una piecita. Los que sí son grotescos, y Liliana conoce muy bien porque es maestra domiciliaria en uno de ellos son de los que disponen las obras sociales. Son piezas que las tienen que limpiar ellos mismos, algunos no tienen baño adentro, se tienen que hacer la comida ellos en una cocina compartida, no tienen estufas. Y encima de todo, se los cobran como si fueran habitaciones súper lujosas.
Con chicos que sufren patologías tan fuertes las madres deben permanecer internadas con ellos en el hospital para ir consintiendo cualquier tratamiento que se les disponga a sus chiquitos. Como me contaba Mariana.

Situación hospitalaria: otro tema.

Cuando me senté en la cafetería y miré hacia las ventanas noté la cantidad de ropa colgada de ellas. Por un momento la situación fue chocante, había de todo colgado, hasta lo que menos me podría imaginar. Porque una cosa es que te digan que quedan internados los padres también, pero otra es ver la situación. Eran aproximadamente como cincuenta habitaciones, se podían ver desde el ventanal de vidrio de la cafetería, que por cierto tienen un diseño bastante raro (posteriormente me enteré que el diseño del Garrahan es la copia de otro hospital que está en algún otro lugar dónde nieva, pero el problema es que acá no nieva, es un poco loco que el Garrahan tenga un sistema anti-nieve). Pero además, tema que hablé mucho con Mariana, no sé si porque entre nosotras había una relación menos distante o porque la conocía de la universidad, pero hablamos más distendidas mientras tomábamos un café, me contó algo terrible, que aún hoy, después de tantas semanas me sigue impactando. Protagonizado por su madre y un médico, discutieron porque encontraron a dos personas que estaban teniendo relaciones sexuales en un baño. Ahora lo que más me impresionó fue la respuesta del médico a su madre que, aminorando la situación dijo que, los familiares están nerviosos y comparten mucho tiempo conociéndose, hablando entre ellos y nada más, por eso surgen este tipo de acontecimientos. Entiendo, pero no sé como reaccionaría frente a esto.
Lo bueno y que Mariana recalcó es que hay una regla interna que prohíbe que los padres utilicen los baños privados de las habitaciones, y para sorpresa mía, los padres cumplen con la norma a rajatabla.
“A los que están internados se les da comida, o por ejemplo si tenes que hacerte un tratamiento que contempla quedarte hasta el medio día también se te da comida” entonces Julia, enfermera del hospital, me decía que los chicos a veces no tienen hambre y la madre, que está desde otro punto distinto al del niño, muy desmejorada se come ese poquito de almuerzo o cena que hasta un punto puede ser la única comida del día.
Por otro lado, y algo que también influye es que es un hospital donde se mezclan todo tipo de clases, hay mucha gente que no tiene educación y hace lo que puede.
Hay enfermedades que son de por vida, y pasan años internados o algunos mientras esperan un trasplante también. Había una madre de una chiquita de cuatro años que decía “Vine por cuatro días...y hace dos meses que estoy. Vine por cuatro días pensando que nos íbamos” Pero parece que a veces la enfermedad avanza sin que uno sienta los síntomas y deben permanecer internados para más cuidados. Son cosas inevitablesCon Mariana terminamos el café y nos fuimos con un nudo en el estómago. Ella por recordar lo que había vivido, yo por encontrarme con una realidad que no me imaginaba. El Garrahan, un mundo aparte.

jueves, 22 de mayo de 2008

Reflexión sobre el género

Tuve muchos problemas para concebir mis crónicas, no sólo por la de Walsh sino que también me costó muchísimo la del Garrahan.
Con mis compañeras hablábamos de esta especie literaria y en particular mi problema se daba en el orden cronológico de sucesos. No sabía si el resultado de lo que hacía era una crónica, había descripciones, citas de entrevistas o por lo menos de comentarios, imágenes, aspectos escritos desde comparaciones y los usos más literarios. Características que se repetían en los distintos textos leídos. “Nadie te puede decir que eso no es una crónica, si nadie sabe lo qué es una crónica”, Este comentario de un integrante de mi grupo me causó mucha gracia, pero al mismo tiempo también tenía algo de razón. ¿Qué era una crónica? Los autores recopilados para la “Argentina Crónica” definían a su modo de ver el género, que por cierto ninguno coincidía el cien por ciento; Ulibarri retomaba muchos aspectos de la crónica utilizando métodos más bien literarios y de orden (me refiero a orden en sentido de cómo ordenar el texto: entradas, bloques, finales, cierres), ninguno de los resultados puede ser objetivo, la crónica es sumamente subjetiva, es la mirada de una persona sobre el mundo, es una vuelta más a los textos periodísticos como la entrevista; Amar Sánchez lo analiza desde la crítica y defensa de autores muy conocidos. Tom Wolfe lo razona como hacer periodismo “igual que una novela”, escribiendo artículos fieles a la realidad, “se aplican técnicas de ficción a sucesos reales”, no es muy difícil darse cuenta que a partir de aquí emerge ese término del género: non-ficción.
Cuando leía estos textos de referencia pensaba en la novela, un género totalmente atrapante que busca mantener a uno en suspenso de capítulo en capítulo. Es una técnica interesante, que permite la participación del lector. En la crónica también se produce este efecto pero creo que es más bien logrado por el recorte temático, muchas veces el autor precisa tomar decisiones sobre qué caracterizar como ambiente, que en más de un caso son paisajes de la vida diaria donde uno ya no presta tanta atención. Eso hace la crónica, muestra aspectos e imágenes que pueden ser tan cotidianos que son invisibles a nuestros ojos. Más interesante se vuelve cuando son reproducción de hechos reales. Eso hace que te movilice lo que estás leyendo y no quede en una simple historia y nada más.
Mientras transcurría esta etapa de segundo bloque, alguien dijo sobre el lenguaje de la crónica que era más coloquial. Y esto es cierto, se acerca más a lo entendible de uno, desde mi punto de vista eso tiene que ver con la construcción del espectador-lector. El autor se construye un modelo de lector. Es importante dónde se publique también.
Un género incluyente, porque es su construcción la que permite la integración del espectador. El autor muestra a través de la literatura atmósferas, situaciones y hasta lo que él piensa con la inclusión de la primera persona. Otro aspecto más progresivo que el que permite el género periodístico.
La crónica es el equilibrio entre el periodismo y la literatura o paralelamente entre realismo e imaginación, la mezcla entre lo “alto y lo “bajo”, algo que es bueno y permite la igualdad, cualquiera que sepa leer puede entender una crónica. Esto permite que los lectores sean atrapados por la lectura, la literatura es linda en todas sus formas, más en este sentido si es real. Por eso la extensión de sus textos, las notas periodísticas son bastantes acotadas y elementales, en la crónica se da todo lo contrario.
Este género es completo, es todo en uno, no tiene límites, no omite nada, para su producción se cuenta con investigación, entrevistas; todo narrativizado.
Lo que aparece bien expuesto en el texto de Amar Sánchez son las críticas al género que lo llaman “género impuro”, porque no saben si es arte o periodismo, y lo dejan situado en un espacio impreciso. Entonces por qué los críticos se preocupan tanto por ubicarlo en un área demarcada y no se preocupan por las impresiones que genera, los beneficios. Pero por otro lado, es difícil determinar la autenticidad de las fuentes, y es por este lado que brotan las críticas.
Para realizar la crónica del Garrahan tuve que delimitar las áreas o subproblemas a trabajar, haciendo una especie de mapa conceptual y relacionando una trama con otra. Para la escritura tomé como patrón a Ulibarri; dividí al texto en bloques separándolo por subtítulos. Me basé especialmente en la crónica “No tan Buenos Aires” del libro “La Argentina Crónica” por la metodología de escritura: los subtítulos, la división de temas, quise lograr también, lo impactante de las descripciones de ambientes, pero eso tenía más que ver con la capacidad literaria del autor, que no tengo. Utilicé el tiempo verbal pasado. En un punto me puse ambiciosa y quise hacer un estilo que se pareciera al de Walsh, en este punto no creo que nadie lo logre, su forma de narrar, tan envolvente y atrapante es difícil de alcanzar, o por lo menos por mí
El resultado es de mi agrado. Me gustó trabajar con este género, me permitió más libertades que otros. Con el periodístico por ejemplo hay que tratar de mantener la objetividad, expectativas que me cuesta cumplir.

martes, 13 de mayo de 2008

Planificación de la crónica

Planificación de la crónica

Definir subtemas.
Datos y testimonios.
¿Qué hace falta?
Trabajo de campo, imágenes, etc.

Estas son algunas de las cuestiones que surgen para realizar una crónica. Se me está haciendo bastante difícil, tengo muchas ideas en mente pero no sé como volcarlas al papel. Algunos de los subtemas que se me ocurrieron para trabajar, por un lado son muy distintos pero por otro muy importantes entre sí.
La mayoría de las problemáticas surgen de la entrevista realizada en el bloque anterior:
Dónde viven los padres durante su estadía en Buenos Aires mientras el chico se atiende en el hospital, si son del interior. Encontrar esos “hoteluchos” a los que se refiere mi entrevistada
El traslado de toda la familia a otra ciudad y cambiar su rutina de vida.
El golpe psicológico de todo familiar o amigo que se entera de las enfermedades mortales de estos chicos.
La diferencia entre el hospital Juan P. Garran y otros, en relación a materiales de trabajo y profesionales de la salud.
La política de educación con chicos enfermos.
Si hay difusión o no del tema de las maestras domiciliarias que están pagas por el estado.

Para todas estas problemáticas tengo el testimonio de una chica que fue trasplantada en el Garrahan. Mucho documento periodístico, ya que en referencia a donaciones y casos especiales de tratamiento siempre se publican noticias.
Respecto a las imágenes que tengo en mente me van a servir para ambientar la crónica: la ropa colgada de las ventanas de las habitaciones, y el salón que visité donde los chicos hacen sus actividades artísticas.
Creo que si me haría falta visitar la casa Garrahan, donde se permite a los padres residir mientras los niños están internados.

Proceso y final.

Para darle un contexto a las ideas provenientes de la entrevista tuve que dirigirme a lugares nombrados por mí entrevistada, Liliana Esteban. Primordialmente la Fundación Garrahan que queda ubicada en el segundo piso del hospital, y por otro a la Casa Garrahan a una cuadra del hospital, por suerte lugares cercanos. Las pequeñas entrevistas que hice posteriormente fueron el resultado de dos visitas al hospital. Necesitaba hablar con enfermeras, voluntarias de la Casa Garrahan, madres (tema delicado en el que posteriormente me extenderé). La recorrida por el barrio en una de las visitas que realicé, me permitieron echarle un vistazo a los famosos “telos” del suburbio.
Con respecto a las madres es difícil indagarlas en relación a la enfermedad de sus hijos, es un tema bastante delicado. Algunas se lo toman mal, pero otras te cuentan la historia de sus vidas, debe ser por una necesidad de hacer una especie de catarsis. Me gustó que en un par de casos se abrieran con respecto a la enfermedad y sus terribles vivencias.
Ya con el material en bruto listo para trabajar hice un intento de crónica, quería tomar el modelo de la de los clac, del libro “La Argentina Crónica”, pero jamás lograba encontrar ese efecto de linealidad y relación entre los hechos. Tampoco quería que se pareciera a la de los Skinheads, que me pareció bastante aburrida. No sabía como encararla, entonces en el taller preparé una hoja con un mapa conceptual con todos los temas o subtemas que quería tratar, para después lograr hacer mi crónica en bloques, como quedó de resultado final, eliminando todo lo escrito anteriormente (mezclado, desordenado y aburrido). Me dio impotencia no lograr el tipo de crónica que me había propuesto. Pero después de haber leído “Kimonos en la tierra roja” de Walsh me puse pretenciosa de nuevo, cómo divide en bloques los temas y situaciones, porque cada subtítulo representa un tema, no usa muchos diálogos. Eso sí, no me puedo comparar en su forma de narrar pero perseguía ese modo de escritura. Quedó lo que quedó y estoy conforme.

miércoles, 30 de abril de 2008

Crónica del Humo

Usemos barbijo.

Los ojos se irritaban y lagrimeaban, la garganta picaba y las alergias estaban a la orden del día. No se podía dejar de toser, o estornudar. Mucha gente usaba barbijo, ¿No sería un poco exagerado? No sé, la cuestión es que el humo cubrió la provincia de Buenos Aires molestando para cualquier actividad de la vida diaria. Poca visibilidad dónde ni el sol lograba asomarse. Quién iba a pensar que esa cubierta de humo macizo sobre todo Buenos Aires iba a durar más de una semana.
Al principio, no recuerdo exactamente la fecha, se instaló una cortina de humo que cubría las zonas más cercanas a la quema de pastizales de la Isla Victoria causando accidentes fatales sobre las rutas más afectadas (la nº 9 y la nº 14) que provocó la limitación del transito por visibilidad nula con un saldo de, hasta ese momento, más de 9 muertos. Con el correr de las fechas ascendió a más de 15 muertos.
Hacia la madrugada de ese día anormal los medios como Clarín denominaban “fantasmagórica la noche de Buenos Aires”. Hubiese sido un buen escenario para alguna película de terror, lástima que a ningún director se le ocurrió.
Especialistas y grandes medios de comunicación advertían: “Los vientos del norte, que desde el martes transportan el humo del delta sobre la ciudad de Buenos Aires y alrededores, seguirán prevaleciendo en los próximos días” (Servicio Meteorológico Nacional); "Autopistas del Sol determinó el cierre de la Panamericana desde la denominada bifurcación de las rutas 8 y 9 y hacia el norte y oeste de la Provincia" (Dirección de Vialidad Nacional); El Ministerio de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires informaba: “el humo que cubre la Ciudad de Buenos Aires, generado por la quema de pastizales en la provincia de Buenos Aires y el litoral argentino, en algunas personas puede llegar producir irritación de las mucosas (ojos, fosas nasales y boca) debido a la cantidad de partículas de polvo que transporta”. (Diario Hispano Argentino); "En las próximas 24 horas esperamos que los vientos roten y la situación mejore", apuntaba la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti.
Todos los pronósticos se equivocaron y durante los días sucesivos Buenos Aires siguió cubierta de intenso humo, lo que irritó mucho más a la gente.
“Hace más de 60 años que se queman los patizales en las islas y jamás se vio una cosa así, cuando vivía en Uruguay y en el campo quemaban los pastizales para la siembra, el humo duraba un día y después chau” Decía Elda Noble (uruguaya que hace más de 60 años vive aquí) indignada en una charla vecinal. Es cierto, ¿qué es lo que está sucediendo? Mucha gente dice que es por el viento, pero ¿nunca el humo apuntó al sudeste durante estas quemas? ¿Cuál es el problema? ¿Es la puja entre el campo y el gobierno? Hasta el día de hoy estos interrogantes no tienen respuesta.
Después de tres o cuatro días de humo, “No podía respirar, tenía los pulmones cerrados” Me contaba Daniela Cajal que es deportista, juega al handball y es arbitro de este deporte, “Suspendieron todos los partidos del fin de semana, del sábado 19 y domingo 20”. Algunos deportes amateur al aire libre fueron suspendidos por el Ministerio de Salud. El domingo a la noche tuvo que empezar a usar el nebulizador porque no se podía dormir por falta de aire, aparte de la gripe que se agarró. Es un hecho importante, porque una persona que no fuma y hace actividad física es increíble que esté afectada por este suceso anormal.
Pero no sólo eso, en la Universidad Nacional de Quilmes muchos profesores que vienen desde lejos se veían incapacitados para viajar, porque se declaró emergencia vial en toda la provincia.
Ya para el 20 de Abril, a causa de cambios en el viento, el humo se disperso hacia la región uruguaya, fuentes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informaban que la masa de humo provocada por la quema de pastos que desde hace días cubría a la capital argentina disminuyó a raíz de un cambio en la dirección del viento, aunque en las próximas horas se esperaba que vuelva a incrementarse. Lo único que faltaba eran más problemas con Uruguay, aparte de las papeleras ahora el humo que afectaba todas sus costas.
Otros interrogantes que surgían en la población era el problema de contaminación. Tanto que en la televisión se veía a un especialista midiendo el nivel de profanación del humo, por lo menos en la programación de aire, que es la que puedo ver en casa. Producían el pánico generalizado en toda la sociedad. Igualmente siempre se trató de calmar a la gente, en discursos como el de Jorge Basso, Director de Salud que declaraba al Diario Clarín "los incendios son todos de pastizales y maderas y no hay componentes químicos, lo que sin duda haría que la situación fuera muy distinta y grave". Igualmente se dicen tantas cosas que es muy difícil que se crea en los discursos. Cada uno va a creer en lo que quiera. Mientras tanto el humo seguía en Buenos Aires, los problemas de visibilidad seguían causando muertes en las rutas y problemas de respiración.
En los últimos días lo que se ve en la agenda de los medios son todas las dotaciones de bomberos que están trabajando para poder apagar el fuego de la isla.
Hoy 26 de Abril por suerte no se registraron grandes capas de humo ni olor a quemado como en los días anteriores en Buenos Aires. Sin embargo, la ciudad que sigue más afectada es Rosario y Entre Ríos, en menor grado. El tema en relación a esto es que siempre Rosario se vio perturbada, como dicen mis familiares cada vez que surge la discusión del humo, lo que pasa que no con esta intensidad y duración. Pienso que tampoco nadie le dedicaba tanta importancia como hoy en día.
Por ahora sigue la alerta porque lamentablemente los focos de incendio no fueron apagados. Parece que dependemos cada vez más de cómo el viento quiera soplar. Mientras tanto, seguiremos esperando, y aunque resulte gracioso voy a tener guardado mi barbijo, por las dudas, bajo la almohada.

sábado, 26 de abril de 2008

Análisis grupal- "La Argentina crónica" en relación al tiempo




En la crónica: “Los skinheads antifascistas” de Alejandro Seselovsky el tiempo del relato es no lineal porque comienza con un hecho de relativa actualidad, es decir, el encuentro del autor con estos chicos de cabeza rapada, que como él explicita es un encuentro hacia el final de sus dos semanas de investigación. La misma vuelve al pasado reiteradas veces, explicando al mismo tiempo, el origen de estos grupos autodenominados sharp en Jamaica e Inglaterra.


En el caso de la segunda crónica: “En campaña con Duhalde y Ortega” de Fernández Ciccio, consideramos que posee una estructura mucho más lineal cronológicamente hablando. Su recorrido de pueblo en pueblo es bastante corto a comparación de los cinco días de duración del viaje. Todo se va viendo a través de la mirada del cronista, y no de otro personaje. Describe muy bien los ambientes, y su mirada es también importante porque en todo momento puede percibirse su ideología.
Por último en el caso de “Las hermanas satánicas” de Guido Bilbao, el hilo conductor del tiempo está dado por la entrevista a Gabriela en relación al crimen que nos atañe, la muerte de su padre. El tiempo siempre se traslada hacia atrás como buscando causas y antecedentes de lo sucedido que sirven de articulador entre bloque y bloque de la crónica (el pasado del padre; la vida en el loquero con su hermana y el asesinato de su padre en manos de ella y su hermana mayor). Es una crónica muy clara, un hecho lleva a otro, es como denominamos un trenzado de sucesos.

Citas destacadas que evidencian el transcurso del tiempo.

“A noventa metros que ahora son ochenta y siete que ahora son ochenta y cinco, vienen caminando los dos muchachitos...” (Pág. 79)

“...Por eso, si les parece, vamos por esos diez minutos de documentación elemental y les prometo que después seguimos”(Pág. 81)

“Lástima, hoy no vino Sofía, amiga de María y Rodrigo y Mariano, a quien vamos a conocer dentro de unas semanas en un ensayo...” (Pág. 85)

“..., el Moko se baja, Lorena se baja con él, lo despedimos, vamos a volver a verlo unos meses más tarde, en una parrilla de Luis Guillón...” (Pág. 92)

“¿Ve a ese hombre que baila y grita con la bandera (...)? Bien, ese hombre se llama Fidel Rivera y está a punto de armar un revuelo.” (Pág. 99)

“No se lo volverá a ver en todo el viaje” (Pág. 100)

“¡Estos peronistas de ahora son todos ladrones!” (Pág, 100)

“Impresiona una cicatriz en su cara que baja desde el ojo izquierdo, bordeando la nariz, hasta apagarse, atravesando el labio (...)” (Pág. 109)

“Y Silvina... los policías ni quieren acordarse de ella(...)
(...)Mi hermana se volvió loca. Eso pasó (...)” (Pág. 109-110)

Humo en Buenos Aires

¿Cómo puede ser? ¿Qué está pasando? Desde mucho antes que naciera se quemaban los pastizales, pero nunca se vió algo así y menos en Capital Federal y Gran Buenos Aires.