sábado, 26 de abril de 2008

Análisis grupal- "La Argentina crónica" en relación al tiempo




En la crónica: “Los skinheads antifascistas” de Alejandro Seselovsky el tiempo del relato es no lineal porque comienza con un hecho de relativa actualidad, es decir, el encuentro del autor con estos chicos de cabeza rapada, que como él explicita es un encuentro hacia el final de sus dos semanas de investigación. La misma vuelve al pasado reiteradas veces, explicando al mismo tiempo, el origen de estos grupos autodenominados sharp en Jamaica e Inglaterra.


En el caso de la segunda crónica: “En campaña con Duhalde y Ortega” de Fernández Ciccio, consideramos que posee una estructura mucho más lineal cronológicamente hablando. Su recorrido de pueblo en pueblo es bastante corto a comparación de los cinco días de duración del viaje. Todo se va viendo a través de la mirada del cronista, y no de otro personaje. Describe muy bien los ambientes, y su mirada es también importante porque en todo momento puede percibirse su ideología.
Por último en el caso de “Las hermanas satánicas” de Guido Bilbao, el hilo conductor del tiempo está dado por la entrevista a Gabriela en relación al crimen que nos atañe, la muerte de su padre. El tiempo siempre se traslada hacia atrás como buscando causas y antecedentes de lo sucedido que sirven de articulador entre bloque y bloque de la crónica (el pasado del padre; la vida en el loquero con su hermana y el asesinato de su padre en manos de ella y su hermana mayor). Es una crónica muy clara, un hecho lleva a otro, es como denominamos un trenzado de sucesos.

Citas destacadas que evidencian el transcurso del tiempo.

“A noventa metros que ahora son ochenta y siete que ahora son ochenta y cinco, vienen caminando los dos muchachitos...” (Pág. 79)

“...Por eso, si les parece, vamos por esos diez minutos de documentación elemental y les prometo que después seguimos”(Pág. 81)

“Lástima, hoy no vino Sofía, amiga de María y Rodrigo y Mariano, a quien vamos a conocer dentro de unas semanas en un ensayo...” (Pág. 85)

“..., el Moko se baja, Lorena se baja con él, lo despedimos, vamos a volver a verlo unos meses más tarde, en una parrilla de Luis Guillón...” (Pág. 92)

“¿Ve a ese hombre que baila y grita con la bandera (...)? Bien, ese hombre se llama Fidel Rivera y está a punto de armar un revuelo.” (Pág. 99)

“No se lo volverá a ver en todo el viaje” (Pág. 100)

“¡Estos peronistas de ahora son todos ladrones!” (Pág, 100)

“Impresiona una cicatriz en su cara que baja desde el ojo izquierdo, bordeando la nariz, hasta apagarse, atravesando el labio (...)” (Pág. 109)

“Y Silvina... los policías ni quieren acordarse de ella(...)
(...)Mi hermana se volvió loca. Eso pasó (...)” (Pág. 109-110)

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